Monday, January 18, 2010

Libro: El símbolo perdido

Acabo de terminar la nueva entrega del escritor estadounidense Dan Brown: El símbolo perdido. Mi opinión sobre este libro es de lo más mezclada. Por un lado tenemos una historia que engancha, como ya ha demostrado que lo sabe hacer Brown, una historia bien contada y que no puedes dejar de leer hasta que la termines. O por lo menos hasta las últimas 30 páginas, donde el autor nos comienza a sermonear sobre la unión entre ciencia y religión, sobre su visión de que en las antiguas escrituras se encuentra la verdad y cosas así. Escrituras como la biblia, que, a mi entender, si tenía algo de verdad cuando fue escrita se ha de haber perdido con tantas traducciones erróneas (lo juro por los cuernos de Moisés). Pero hay un problema con esta historia: se siente el dejo del Códi Da Vinci, y a veces llega a ser predecible (yo descubrí 3 giros importantes de la trama antes de leerlos).
Admito que desconozco que tan bien retrate la masonería pero me levanta, cuando menos, ciertas sospechas. Lo que sí es extremadamente pobre es la forma en que retrata a la computación. Brown, como ya demostró en La fortaleza digital, da una visión muy mística y casi mágica de lo que una computadora puede hacer.
Pero por si esto no fuera suficiente, no sólo en las computadoras mete la pata, sino que también deja mucho de desear cuando trata a la ciencia, malinterpretando el principio de indeterminación de Heisemberg aplicándolo, como muchos otros charlatanes, a objetos macroscópicos y abriendo la puerta a realidades que la ciencia no avala.
Luego está la "ciencia noética", aquí Brown no se midió, tomó un concepto filosófico (lo noético, aquello que tiene que ver con el pensamiento) y lo elevó a categoría de ciencia, de paso soltando perlas del tipo de "el alma tiene peso", "el agua produce cristales según los pensamientos que se le proyecten", que, como muchos ya sabemos, no son más que mitos y hasta ahora no se han logrado comprobar.
En fin, un libro para pasar el rato pero no esperen aprender verdadera ciencia. A lo más aprenderán curiosidades, y de hecho son muchas menos que en los libros anteriores. Hablando de curiosidades, una de las cosas que me gustaron de los libros previos a este es el uso que le daba a objetos existentes para ensamblarlos y crear pistas que guiaran a Langdon (el personaje principal), pero, en este, la mayoría de las pistas están en un objeto puramente invención de Brown, con lo que el efecto "wow-esto-podría-ser-verdad" se reduce mucho.
En resumen, léanlo, gózenlo y analícenlo, pero por favor no lo crean así sin más, saquen sus propias conclusiones.

2 comments:

Violeta said...

Mi estimado Charles, yo pienso que las novelas de Dan Brown bien podrían llamarse ¿Y dónde está Langdon? partes 1, 2, 3, etc.
Descubrí algo que he dado en llamar "El efecto Vaticano", a saber: El nivel de audiencia es directamente proporcional al nivel de censura de la élite católica. Y sin importar lo que digamos nosotros, la ciencia o el mismo autor acerca de la factibilidad o veracidad de lo que escribe, siempre habrá un crédulo que sostenga que es posible, que es verdad o que ya le ha pasado.
Saludos!
Vi.

Carlos Licea said...

Totalmente de acuerdo con "El efecto Vaticano", pasó con "El código Da Vinci", "Ángeles y Demonios" y la "Brújula Dorada" (historia que no recomiendo, la trilogía te deja con cara de WTF?).
Y en cuanto a los crédulos, ¿qué se les va a hacer?, si hasta hay quienes defienden la imágen de la Virgen María en un pan tostado http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=60597 .